03 octubre 2007

50 años en el espacio : Segunda nota

El hombre en el espacio
Entre los años 1959 y 1960, tanto Estados Unidos como la Unión Soviética, presentaron a la sociedad la primera selección de candidatos para volar al espacio, rápidamente las diferencias entre unos y otros se hicieron notar; los americanos llamaron a sus candidatos astronautas y presentaron a ese primer grupo de siete integrantes con un espectáculo mediático sin precedentes, en cambio los rusos lo hicieron de una manera más discreta, su primer grupo de una veintena de integrantes serían llamados cosmonautas.
De todas formas la recientemente creada agencia espacial estaounidense, la NASA, perdió rápidamente su impacto mediático, los rusos habían tomado la delantera una vez más con la puesta en órbita del primer hombre, Yuri Gagarin se convertía, el 12 de abril de 1961, en el primer hombre en el espacio, a bordo de la nave Vostok 1 completó una órbita en 90 minutos.

Gagarin, segundo teniente de la Fuerza Aérea, había pasado exitosamente las duras pruebas de resistencia físicas y psicológicas, seleccionado entre sus pares, aprobó los exámenes con los niveles más altos. Además representó de mejor forma el ideal comunista al ser hijo de trabajadores, a diferencia del cosmonauta Germán Titov, que era hijo de comerciantes, junto conque el nombre de pila se consideraba un nombre de origen alemán.
Sin embargo, Titov fue el cosmonauta de reserva en ese primer vuelo al espacio y acompañó, también vestido con los aditamentos de cosmonauta, a Gagarin en el transporte al cohete espacial. A este cosmonauta le estaba reservado el vuelo del Vostok 2, en agosto del mismo año, que le convertiría en el primer hombre que pasó 24 horas en el espacio completando 19 órbitas, no sin experimentar grandes mareos y náuseas.
La NASA se veía en problemas, su rival otra vez se le había adelantado y no conseguía terminar de poner a punto el cohete Atlas, necesario para poner sus astronautas en órbita mediante la cápsula Mercury.
Mientras los rusos ya habían logrado dos vuelos orbitales tripulados, la NASA solo había conseguido realizar dos vuelos sub-orbitales con los astronautas Alan Shepard, en mayo de 1961, y Virgil Grissom en julio; para atenuar este aspecto negativo el entonces presidente John Kennedy pronunció un célebre discurso en el cual se comprometía a enviar a la Luna a un hombre y traerlo de regreso a salvo para antes de que termine la década del 60.

Conquista del espacio orbital

La Guerra Fría entre las dos potencias fue el principal motor de la carrera espacial, estaba claro que parte de la misma se había traslado a ese escenario; quien llegara primero a la Luna sería el vencedor.
Sin embargo no sería fácil la empresa que Kennedy había propuesto a modo de desafío, para poner un hombre en la Luna aún había que perfeccionar la puesta en órbita de naves tripuladas, mejorar sus sistemas de vida, ampliar su capacidad para albergar a una tripulación de dos o tres integrantes, poder realizar maniobras de encuentro y acople de dos naves en órbita moviéndose a 28.000 Km/h y, por sobre todas las cosas, saber si la fisiología humana podría soportar, como mínimo, unos diez días de permanencia en el espacio, que es lo que duraría una misión lunar.

Los siguientes vuelos tripulados de ambas potencias apuntarían a resolver todos y cada uno de aquellos interrogantes, la NASA, por fin, había conseguido poner un hombre en órbita, el astronauta John Glenn, impulsado por el cohete Atlas, describió en su cápsula Mercury 5 (rebautizada por él como Friendship 7) tres órbitas, el 20 de febrero de 1962.

Los rusos continuaron arremetiendo con novedosas misiones que buscaban, además de explorar el campo tecnológico, crear impactos mediáticos, su siguiente paso consistió en poner dos cápsulas tripuladas simultáneas a modo de vuelo conjunto; en agosto de 1962 las cápsulas Vostok 3 y 4, piloteadas por Adrian Nikolaiev y Pavel Popovich respectivamente, orbitaron a 5 Km una de otra, aunque los pilotos carecían del control de sus naves y el vuelo conjunto solo lo fue por las leyes de la física, no dejó de ser un gran acontecimiento.
El año 1963 sería el último de los vuelos individuales, el 15 de mayo el astronauta Gordon Cooper completaría 24 hs, en órbita a bordo de la Mercury 9 (Faith 7), mientras que los rusos realizarían, en junio, otro vuelo conjunto con las Vostok 5 y 6, piloteada esta última por la primera mujer en el espacio, Valentina Tereshkhova.

El 3 de diciembre de ese mismo año Tereshkova se casó con Adrián Nikolaiev, un casamiento promovido por el primer ministro Nikita Kruschev y así seguir generando propaganda soviética. El nacimiento de la hija de ambos en 1964, fue curioso, pues era el primer niño hijo de padres cosmonautas.
Paralelamente al programa espacial tripulado las agencias espaciales comenzaron a cosechar sus primeros éxitos en la exploración planetaria con sondas, en junio de 1964 la sonda Ranger 7 conseguía fotografiar grandes zonas de la Luna antes de estrellarse y la Mariner 4 llegaba a Marte en noviembre, transmitiendo una gran cantidad de datos científicos.
Pero el camino a la Luna seguía siendo la prioridad y antes de que la NASA pusiera en marcha el programa Gemini, que contemplaba misiones orbitales con dos astronautas, la Unión Soviética lanza la Voskhod 1 en octubre de 1964, tripulada por tres cosmonautas, la primera nave multiplaza de la historia, llevando a Vladimir Komarov, Konstantin Feoktistov y Boris Yegorov en un vuelo de 24 hs.
Muchos años más tarde los rusos admitieron que para poder colocar tres hombres en un cápsula tan pequeña debieron prescindir de los trajes espaciales, exponiéndolos a un gran riesgo que se haría realidad años más trade con la tragedia de la Soyuz 11.
Al año siguiente el cosmonauta Alexei Leonov abandonó la nave Voskhod 2, para transformarse así en el primer hombre que realizó una actividad extravehícular, mientras se mantenía flotando, unido a la nave por medio de un “cordón umbilical”, su compañero, Pavel Belyayev, registró la novedosa actividad que se extendió por unos 12 minutos y fue televisada.


La Voskhod 2 completó 26 horas de vuelo, sin embargo, debido a un error de cálculo al aterrizar, los cosmonautas debieron esperar más de dos días para que los rescataran de una zona con espesa vegetación y rodeada de lobos salvajes; fue a partir de esta misión que los rusos incluyeron actividades de supervivencia en los entrenamientos de sus cosmonautas para este tipo de casos que, hasta ahora, no volvió a repetirse.
En 1965 la NASA puso en marcha el programa Gemini, una serie de diez vuelos orbitales tripulados cuyo objetivo sería el de ensayar todas la maniobras necesarias para el programa lunar Apollo, al tiempo que estudiarían la resistencia humana a la permanencia en el espacio.

La cápsula con capacidad para dos astronautas, era lanzada con un cohete Titán, el primer vuelo tripulado tuvo lugar en marzo, la Gemini 3 con los astronautas Virgil Grissom y John Young pudo maniobrar para realizar un cambio en la órbita a voluntad del piloto.
Tres meses después llegaría el turno de la réplica estadounidense para la actividad extravehícular, el astroanuta Edward White fue el primer astronauta americano en salir de su cápsula Gemini 4, con una duración de 36 minutos, White controló sus movimientos sirviéndose de una pistola de gas, realizando una actividad más prolija que la de su par soviético.
Las sucesivas misiones Gemini cumplieron entre los años 1965 y 1966 permanencias cercanas a las dos semanas, realizando encuentros en órbita (Gemini 6 y 7) y acoples con misiles balísticos Agena, lanzados horas antes por un cohete Atlas (Gemini 8 al 12) al tiempo que perfeccionaron y ampliaron las caminatas espaciales sumando experiencia en vuelos y maniobras para el viaje lunar.

Las primeras sondas planetarias

Mientras ambas potencias seguían trabajando intensamente en el proyecto lunar, de manera paralela continuaron con el envío de sondas a los mundos vecinos, así los soviéticos comenzaron a recibir sus primeros éxitos con la exploración de Venus.
En marzo de 1966 la Venera 3 fue la primera sonda en penetrar en la atmósfera de otro mundo y en octubre de 1967 la Venera 4 logró posarse sobre la superficie infernal de Venus, aunque cesó de transmitir antes de llegar al suelo, aplastada por la gran presión y temperatura.

La exploración lunar también fue prioridad para los rusos, con el Lunik 9 lograron, en enero de 1966, el primer aterrizaje suave en nuestro satélite natural y con el Lunik 10 situar en órbita estable una sonda en la Luna en marzo del mismo año.
La NASA, en cambio, focalizó su esfuerzo en perfeccionar el alunizaje suave, para ello contó con las Surveyor, una serie de sondas muy parecidas a lo que luego sería el módulo lunar de las misiones Apollo; el primer descenso lo logró en marzo de 1966, abriendo así definitivamente el camino para que el hombre llegue a pisar nuestro vecino más próximo.

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