06 octubre 2008

El hombre SI llegó a la Luna (Parte 7)

Este es el último post dedicado a apoyar la veracidad de la llegada del hombre a la Luna. Como dije antes, no pretendo hacer creer al incrédulo ni mucho menos, tan solo aportar más datos al conocimiento de los sistemas de vuelos espaciales, pero si de creer se trata allí esta la clave. Por un lado están los que creen que el hombre no llegó a la Luna y por el otro están los que saben que si llegó; creer o saber esa es la cuestión.


Sin embargo, la siguiente, es la cuestión a mi juicio más ridícula a desmentir, pero creo que merece serlo pues cada vez más gente la repite...

La catástrofe de la Apollo AS 204 (Apollo 1) no fue un accidente. La NASA asesinó (sí, como lo lee) a Chaffee, Grissom y White para evitar que hablaran de que todas las misiones a la Luna iban a ser una gran farsa !

Existió, hasta el accidente de la Apolo AS 204 (luego llamada Apolo 1) una gran diferencia de concepto entre la NASA y sus similares soviéticos. La discrepancia era que los rusos usaban aire como gas respiratorio.

La NASA, para ahorrar peso y espacio en los tanques, había decidido utilizar oxígeno puro, habida cuenta de que el aire contiene un 70% de nitrógeno, que no es respirable y encarece los costos de transporte. El problema es que, como todos sabemos, el oxígeno puro es inflamable, explosivo y comburente.

A la 1 de la tarde del 27 de enero de 1967, la tripulación de la 204 ingresó a la cápsula para una prueba en tierra. El lanzamiento estaba previsto para el 21 de febrero. Tenían que simular una secuencia de cuenta regresiva completa sobre el cohete Saturno 1B a efectos de entrenarse para su vuelo orbital del mes siguiente. El Saturno no tenía combustible.





El simulacro tuvo varios problemas menores que provocaron grandes retrasos, hasta que una falla general de las comunicaciones obligó a detener la cuenta regresiva a las 5:40 de la tarde. Los cosmonautas permanecieron sentados en sus asientos esperando la reanudación de la prueba.

Luego de 51 minutos de espera, una voz desesperada (se cree que la de Chaffee) apareció en los auriculares de los técnicos de Control de Tierra: "-Fuego. ¡Huelo fuego!". Dos segundo más tarde se escuchó la voz de White: "-¡Fuego! ¡Fuego en la cabina!".

El incendio arrasó la cabina en diecisiete segundos (el momento en que se oyó expirar al último de los tripulantes). En ese instante todos los datos de telemetría desaparecieron de las pantallas.
No se pudo salvar a los astronautas, pero las filmaciones demuestran que se intentó con desesperación. La escotilla se abría hacia adentro, pero para ello había que vencer la presión interna, que era superior a la exterior (como en todas las naves espaciales). Los astronautas (que se estaban quemando vivos) hubiesen debido liberar la presión mediante una válvula para que el equipo de rescate consiguiera auxiliarlos.

Con sólo 17 segundos de vida y la atmósfera de la nave en rabiosa combustión, es evidente que no pudieron hacerlo. Los rescatistas forzaron la puerta de la escotilla sólo a los 5 minutos de iniciado el fuego, pero Chaffee, Grissom y White ya habían muerto a causa de la inhalación de humo y las quemaduras.

Todo el programa Apollo fue sometido a una investigación exhaustiva a partir de la tragedia: se pudo determinar que el fuego se inició en un manojo de cables que corría hacia la izquierda en el tablero de Grissom, a pocos centímetros de su rostro.

La investigación determinó cambios profundos en el diseño y en los materiales de las naves Apolo: el oxígeno se reemplazó por aire comprimido, se introdujeron materiales ignífugos en toda la cápsula y se diseñó una nueva escotilla de emergencia que se abría hacia fuera.

Los cambios fueron tan radicales y profundos que, salvo el accidente de la Apollo 13, nunca la NASA volvió a tener un problema con una cápsula Apolo. De hecho, el siguiente accidente fue la catástrofe del Challenger, ocurrida el 28 de enero de 1986 y luego el Columbia en febrero de 2003.

El argumento de los conspirativos es tan descerebrado que uno se preguntaría por qué gastar miles de millones de dólares cuando cualquier asesino lo hubiese hecho por mucho menos. Con el mismo razonamiento, se podría afirmar que la agencia espacial soviética permitió que Laika se friera viva en la reentrada a la atmósfera porque seguramente la perrita "sabía demasiado".

Fin de la cuestión, al menos para mi, desde siempre estoy abierto a los comentarios, dudas inquietudes y todo tipo de afirmaciones al respecto, los espero !


Por último quisiera dedicar este tema del Moon Hoax a quienes por la conquista lunar tributaron con su vida, Virgil Grissom, Ed White, Roger Chaffee, Valentin Bondarenko y Vladimir Komarov.

1 comentario:

charlywkarl dijo...

No existe ninguna duda acerca de la llegada del hombre a la luna; era imposible engañar a la comunidad científica internacional.
Con respecto a algunas fotografías en alta definición tomadas por los diferentes astronautas que caminaron sobre la superficie lunar, tengo dudas en lo que respecta a determinados reflejos que se producen en las vísceras de sus cascos.

Saludos

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